Obesidad y Sobrepeso

El sobrepeso y la obesidad son el quinto factor principal de riesgo de muerte en el mundo. Cada año fallecen por lo menos 2,8 millones de personas adultas como consecuencia del sobrepeso o la obesidad. Además, el 44% de los diabéticos, el 23% de las cardiopatías y entre el 7% y el 41% de algunos cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad.  Según estimaciones mundiales de la OMS correspondientes a 2008, 1500 millones de adultos de 20 y más años tenían sobrepeso. De esta cifra, más de 200 millones de hombres y cerca de 300 millones de mujeres eran obesos. En general, más del 10% de la población adulta mundial eran obesas. En 2010, alrededor de 43 millones de niños menores de cinco años de edad tenían sobrepeso.

¿Cómo podemos saber si tenemos sobrepeso u obesidad?

El índice de masa corporal (IMC) es un indicador simple de la relación entre el peso y la talla que se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos. Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2).

El IMC proporciona la medida más útil del sobrepeso y la obesidad en la población, puesto que es la misma para ambos sexos y para los adultos de todas las edades. Su índice de masa corporal es un breve esquema más preciso de su condición física que su peso corporal, debido a que toma en cuenta su altura. Los profesionales de la salud usan el IMC para calcular si una persona está baja de peso, si tiene peso normal, sobrepeso o si es obesa. Para la mayoría de la gente, IMC está estrechamente asociado con la cantidad de grasa corporal que tiene.

La definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS)  es la siguiente: Un IMC igual o superior a 25 determina sobrepeso, mientras que un IMC igual o superior a 30 determina obesidad. Sin embargo, el problema con el IMC es que no funciona para todos. Algunas personas pesan y miden su altura poniéndolos en sobrepeso o incluso en la categoría obesa, mientras que en realidad, son muy delgados y musculosos. Por otro lado, el IMC de algunas personas indica que son saludables, cuando en realidad tienen poca masa muscular. Así que, si su IMC indica que usted tiene sobrepeso, es importante averiguar si tiene mucha grasa corporal.

Midiendo Su Grasa Corporal

Hay varias maneras de que averigüe su porcentaje de grasa corporal. Si alguna vez ha tenido una prueba de su composición corporal en un gimnasio, probablemente se le examinó con calipers. Los calipers son pequeños dispositivos que determinan la cantidad de grasa que tiene justo debajo de la piel tomando medidas de los pliegues de la piel en ecuaciones que calculan el porcentaje de grasa corporal. Los calipers son ampliamente utilizados porque no son costosos y son fáciles de usar, pero son menos seguros que otros métodos. Algunas de las tecnologías más nuevas incluyen: Pesarse Bajo el Agua, Densitometria corporal (DEXA) y la Bioimpedanciometria; este último es el que realiza el sistema Esteck Complex, presente en nuestro centro médico. Este método funciona midiendo la velocidad de una corriente eléctrica mientras viaja por su cuerpo, y está menos sujeto a errores humanos que los calipers.

¿Cuáles pueden ser las consecuencias del sobrepeso y la obesidad para la salud?

Un IMC elevado es un importante factor de riesgo de enfermedades como:

  • Diabetes
  • Enfermedades cardiovasculares tales como hipertensión, cardiopatías y accidentes cerebro vascular
  • Trastornos del aparato locomotor
  • Síndrome de ovario poliquístico, desórdenes menstruales e infertilidad.
  • Enfermedad de reflujo gastro-esofágico, hígado graso, colelitiasis y hernia
  • Disfunción eréctil, incontinencia urinaria, insuficiencia renal crónica,
  • Apnea obstructiva del sueño y asma.
  • Depresión y baja autoestima.
  • Cánceres (del endometrio, mama y colon, entre otros)
  • Estrías y celulitis.

¿Qué tratamientos existen para tratar la obesidad?

Existen numerosos tratamientos para la obesidad, pero antes de pensar en el tratamiento, hay que aclarar que el ser delgado no es sinónimo de tener una buena salud. Por lo que dentro de los 5 pilares en que se basa el tratamiento de la obesidad, el más importante es el ejercicio. Los otros pilares del tratamiento, en su enfoque convencional, tienen que ver con una alimentación adecuada, manejo conductual, eventual uso de medicamentos enfocados principalmente en disminuir el apetito o evitar la absorción de ciertos nutrientes y, por último, medidas de excepción como la cirugía, indicada en pacientes con gran exceso de peso, en los que las otras medidas hayan fallado o en los que alguna patología asociada a la obesidad le reporte un gran beneficio someterse a un procedimiento quirúrgico.

                El objetivo de todos estos pilares es que la cantidad de calorías ingeridas sea menor que las calorías gastadas.

¿De qué manera puede la medicina integrativa ayudar a tratar la obesidad y sus patologías asociadas?

Hace 2400 años, el médico griego Hipócrates dijo: “Deja que la comida sea tu medicina y la medicina, tu comida”. En este siglo XXI, la humanidad se está auto-intoxicando tanto por lo que come y deja de comer, como por la deficiencia creciente de actividad física, que favorece la acumulación de toxinas y desechos celulares en el organismo.

La medicina integrativa busca el equilibrio y la armonía de todos los procesos que ocurren dentro del cuerpo humano. Para lograr esto, parte importante es la nutrición (tanto los tipo de  alimentos consumidos, como la cantidad de estos) junto a la estimulación de la actividad física. La normalización de la masa o del peso corporal resulta como una consecuencia del logro del equilibrio de todas las funciones del cuerpo.

Dentro de los conceptos introducidos recientemente en la medicina convencional acerca de cómo la obesidad genera diferentes patologías, está el de “meta-inflamación” o “inflamación crónica leve”. Para la medicina integrativa, esta inflamación generalizada ha sido una eje fundamental durante largo tiempo, como una de las disfunciones a corregir en vista de recuperar el equilibrio de las funciones del cuerpo, y por ende,  mejorar la salud y prevenir o tratar las enfermedades producidas por la obesidad, las llamadas enfermedades crónicas no transmisibles. Esta “meta-inflamación” es producida por el desequilibrio que la mala calidad de la alimentación, la falta de ejercicio físico adecuado, el estrés y la ingesta de todo tipo de tóxicos (contaminación, aditivos alimentarios, medicamentos químicos, etc.) han producido en todo el cuerpo. Este desequilibrio se manifiesta desde células hasta órganos, e incluso alterando la propia flora bacteriana intestinal .

Además de las modificaciones en la dieta y la actividad física, existen numerosas terapias que pueden ser útiles para el tratamiento de la obesidad. Lo fundamental es saber en que momento y qué tratamientos son los más adecuados para cada persona. En otras palabras, la medicina integrativa realiza tratamientos altamente individualizados, pues las causas my consecuencias de la obesidad en un paciente pueden ser totalmente distintas a las de otra persona, y requieren un enfoque terapéutico diferente. Algunas de las más nuevas terapias que están en desarrollo, como complemento con probióticos, permitiría mejorar la salud gastrointestinal, adecuar la digestión y absorsión de nutrientes, y regular la función inmunitaria (disminuyendo así la meta-inflamación presente en los pacientes). La medicina y nutrición ortomolecular tiene décadas de estudio y uso, con excelentes resultados. Consiste en proporcionar a cada persona la concentración óptima de las sustancias que están presentes en nuestro organismo (biomoléculas, vitaminas, minerales, etc), con el fin de corregir alteraciones y mantener una buena salud. Junto a éstas, existen  otras terapias reconocidas como la Acupuntura, Terapia Floral, Hidroterapia de Colon, Reiki, Terapia Neural y Homotoxicología. Cada una de estas y otras terapias se recomiendan a cada paciente según la propia historia clínica y antecedentes médicos y de vida.  Insisto en que a pesar de que existen todas estas terapias, es importante entender que un paciente no puede ser visto como una enfermedad, concepto muy usado en la medicina alopática convencional. Lo que funciona para una persona no tiene porque funcionar necesariamente para otra, independiente de que la enfermedad sea la misma. Es por esto que en el medicina integrativa manejamos a cada paciente de manera personalizada e indicamos el tratamiento más adecuado en base a un análisis completo personalizado, y no en base a una patología específica, como lo es por ejemplo la obesidad.

Dr Eduardo Maddaleno  – Maestría en Nutrición y Dietética. Especialista en Obesidad y Nutrición Ortomolecular.

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